Durante la semana del 27 de abril al 3 de mayo, los consumidores hondureños verán rebajas en algunos derivados del petróleo que resultan insuficientes para compensar los incrementos en los carburantes de mayor uso. El kerosene baja 2.11 lempiras y se fija en 142.22 lempiras por galón, mientras que el GLP vehicular experimenta una reducción de 0.13 centavos para ubicarse en 49.66 lempiras.
En contraste, los combustibles más utilizados registran alzas significativas. La gasolina regular sube 1.76 lempiras hasta 127.37 lempiras por galón; el diésel aumenta 1.29 lempiras hasta 141.38 lempiras, y la gasolina súper se incrementa en 0.42 centavos llegando a 138.75 lempiras. Estos ajustes representan varios incrementos consecutivos en los últimos días, reflejando directamente la volatilidad del mercado internacional de crudo.
La tensión geopolítica en el Medio Oriente intensifica la volatilidad en los precios del petróleo. El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán mantiene en alerta los mercados energéticos, especialmente por la situación en el estrecho de Ormuz, vía por donde circula aproximadamente el 20 por ciento del petróleo y gas a nivel mundial. Cualquier interrupción en esta ruta afecta de inmediato los precios internacionales, lo que se traduce en ajustes semanales para países importadores como Honduras.
A nivel interno, el gobierno mantiene congelado en 238.13 lempiras el precio del gas doméstico, beneficiando a millones de hogares. Sin embargo, esta política genera debate económico. El vicepresidente de la Cámara de Comercio e Industria de Tegucigalpa, Enrique Jaar, advirtió que prolongar los subsidios no es viable: "Es algo inevitable, no es sostenible estar dando estos subsidios, estamos viendo incremento en las tarifas, esto es algo que tiene que pasar, se sale de las manos del gobierno y de los empresarios".
Jaar también señaló que el gobierno debe garantizar la recaudación de tributos para sostener la inversión en infraestructura, e instó a todos los sectores a contribuir ante la crisis. Enfatizó que tanto el sector público como el privado deben generar soluciones creativas, y que los empresarios tienen el reto de mantener estabilidad e inversión en medio de la incertidumbre.
Honduras, altamente dependiente de la importación de hidrocarburos, carece de capacidad propia para amortiguar estructuralmente las alzas internacionales. Esta vulnerabilidad obliga a trasladar casi de inmediato las variaciones del mercado global al consumidor final, limitando significativamente el margen de acción del gobierno más allá de medidas temporales como los subsidios.

