Agentes del FBI revelaron que Cole Tomas Allen, detenido por el tiroteo durante una cena de periodistas en la Casa Blanca, remitió un manifiesto a su familia poco antes de perpetrar el ataque. El documento, de más de mil palabras, identificaba objetivos específicos dentro de la administración Trump e intentaba fundamentar el acto violento contra el mandatario.

El texto comienza con una serie de disculpas. Allen se retracta ante quienes dice haber traicionado y en particular ante sus padres, a quienes les pide perdón por no haberles especificado que una supuesta entrevista era para un programa llamado "Los más buscados". En los párrafos siguientes, expone sus motivaciones con carga ideológica explícita: "Soy ciudadano de los Estados Unidos de América. Lo que hacen mis representantes me representa. Y ya no estoy dispuesto a permitir que un pedófilo, violador y traidor manche mis manos con sus crímenes", escribió, refiriéndose directamente a Trump.

Allen detalló los aspectos operativos de su plan. Señaló que intentaría minimizar víctimas colaterales utilizando munición de perdigones en lugar de balas sólidas. Estableció categorías para quienes se encontraban en el lugar: el Servicio Secreto debía ser "incapacitado de forma no letal si es posible", mientras que la seguridad del hotel, la Policía del Capitolio y la Guardia Nacional no eran objetivos "en la medida de lo posible". No obstante, advirtió que atravesaría a quienes fuera necesario para alcanzar sus blancos si la situación lo requería.

Su hermana Avriana entregó el manifiesto a las autoridades e informó además que Allen había adquirido dos pistolas y una escopeta, que mantuvo ocultas en la casa de sus padres antes de trasladarse al hotel Washington Hilton, donde se alojó y donde se realizaba el evento.

En uno de los fragmentos más reveladores, Allen critica las fallas de seguridad del establecimiento: "Esperaba cámaras de seguridad en cada esquina, habitaciones con micrófonos ocultos, agentes armados cada tres metros, detectores de metales por todos lados. Lo que recibí es nada". También describió haber ingresado al hotel con las armas y notar una "sensación de arrogancia" entre los presentes, quienes no consideraban que pudiera representar una amenaza. Señaló que "la seguridad en el evento está toda afuera, enfocada en los manifestantes y en los que van llegando", exponiendo vulnerabilidades que el FBI deberá analizar a fondo.