La suba de precios del petróleo a nivel global impacta directamente en el mercado peruano, donde la mayor parte de los combustibles se importa. En Lima, la cadena de incrementos afecta tanto los surtidores como los costos del transporte, trasladándose a toda la distribución de alimentos y servicios esenciales.
Según datos de OSINERGMIN, los precios varían significativamente entre distritos. En el Cercado de Lima, el gasohol regular oscila entre 18,19 y 22,99 soles por galón, mientras que el premium alcanza entre 18,99 y 24,99 soles. El diésel, crucial para la industria y el transporte, va de 21,89 a 27,35 soles. En Lima Sur, Pucusana reporta las tarifas más accesibles del gasohol regular, con precios entre 19,29 y 20,45 soles. Santa Anita, en Lima Este, presenta mayor dispersión: gasohol regular entre 18,99 y 24,69 soles, y diésel de 22,39 a 26,99 soles. En el Callao, el gasohol de 90 octanos alcanza 27,89 soles, mientras que en Cusco el diésel se negocia entre 24,39 y 25,99 soles.
La plataforma Facilito, administrada por OSINERGMIN, permite a los conductores comparar valores en tiempo real, una herramienta relevante ante la dispersión tarifaria. Durante la primera quincena de abril, Lima mostró una tendencia alcista sostenida, con el gasohol regular entre 18 y 23 soles en diferentes distritos y la gasolina premium superando los 25 soles en zonas como Los Olivos y Surco.
El transporte público ha ajustado tarifas en al menos 0,50 soles, mientras que los taxis colectivos presentan incrementos de hasta 3 soles por viaje. El pasaje de un sol, tarifa histórica del transporte urbano, enfrenta una desaparición progresiva. Empresas como El Rápido, Pegaso Express y operadores locales implementaron recargas desde marzo, especialmente en corredores de alta demanda. Los taxis colectivos que operan entre Acho y distritos periféricos elevaron el pasaje de 7 a 10 soles, según reportes de RPP.
Especialistas explican que el encarecimiento internacional responde a factores geopolíticos. Felipe Cantuarias, presidente de la Sociedad Peruana de Hidrocarburos, destaca que el Estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca de una cuarta parte del comercio mundial de hidrocarburos, juega un papel clave. Benoit Mougenot, director de carreras de Economía de la Universidad San Ignacio de Loyola, señala que los mercados financieros ya incorporan la posibilidad de un conflicto prolongado en Medio Oriente, aunque sin anticipar una guerra de gran escala. El precio del barril de crudo ha superado los 100 dólares.
Para Perú, la situación tiene un efecto multiplicador por su condición de importador neto de combustibles. Cualquier alza internacional se traslada al mercado interno, encareciendo combustibles y elevando costos de transporte. Aunque la transferencia no es inmediata, resulta inevitable una vez agotados los inventarios anteriores, afectando el poder adquisitivo de los hogares, especialmente entre sectores vulnerables que destinan una proporción significativa de ingresos a transporte y alimentación. Comerciantes y transportistas han solicitado medidas del gobierno, como subsidios específicos o modificaciones tributarias.
Ante este contexto, el interés por combustibles alternativos crece. El GNV, compuesto principalmente por gas metano, destaca por su bajo precio e impacto ambiental reducido, siendo popular entre taxis y vehículos urbanos. El GLP, mezcla de propano y butano, facilita el abastecimiento con tanques livianos, apto para distintos automóviles. El diésel, derivado del petróleo, se utiliza en motores pesados y transporte de carga por su mayor torque y rendimiento, aunque genera mayor contaminación.

