La República Islámica desarrolló una estrategia de propaganda militar que se propaga masivamente en internet mediante videos animados con estética de bloques de construcción. Este formato, que combina figuras humanizadas con escenas de conflicto, se ha convertido en una herramienta para narrar la guerra a nivel global, particularmente dirigida a audiencias jóvenes.

Los videos muestran columnas de infantería avanzando en el desierto, tanques, misiles, drones y lanchas rápidas ejecutando tácticas de "enjambre" en el estrecho de Ormuz. Las animaciones también incluyen instalaciones subterráneas donde se almacenan bombas. La edición transmite la idea de que Irán puede proyectar poder militar sin necesidad de igualar presupuestos o tecnología de grandes potencias.

Algunas piezas van más allá de la exhibición militar e incorporan acusaciones políticas directas. El instituto estatal Revayat-e Fath produjo una animación que representa a Donald Trump y Benjamin Netanyahu junto a una figura demoníaca relacionada con el caso Epstein, sugiriendo relaciones de chantaje. En la secuencia, un ataque provoca víctimas civiles, tras lo cual soldados iraníes avanzan en represalia. El mensaje propone que la dirigencia estadounidense actúa bajo coerción israelí.

El formato utiliza inteligencia artificial y animación automatizada. Equipos pequeños, en algunos casos de menos de diez personas, producen contenido constantemente a bajo costo y alta velocidad. El canal Explosive Media, que ganó visibilidad desde 2025, acumuló millones de visualizaciones en pocas semanas. Su creador, Mohammad Reza Nourbakhsh, declaró a la BBC que Irán es "un cliente de mi empresa" y explicó que el formato Lego funciona como "un lenguaje universal".

YouTube eliminó parte del contenido por propaganda y desinformación. Los analistas internacionales señalan que estas animaciones operan en una zona gris: no son registros reales de violencia, sino piezas visuales con claros objetivos de acción psicológica. Medios como The Guardian y El País describen el fenómeno como "propaganda computacional" que explota grietas en el debate político occidental mediante viralización en múltiples plataformas.