Independiente atravesó una tarde tensa en Bajo Flores tras caer 2-0 ante Deportivo Riestra, en un encuentro donde las decisiones arbitrales fueron ampliamente cuestionadas por el equipo local. La frustración no solo afectó al cuerpo técnico, sino que también se hizo visible en los comportamientos de los jugadores durante y después del partido.
Una de las imágenes más recordadas de la jornada fue el gesto de Kevin Lomónaco hacia el árbitro Luis Lobo Medina. Al sonar el pitazo final, el defensor aplaudió de manera irónica, en una clara manifestación de desacuerdo con el criterio arbitral del encuentro. El aplauso no fue un reconocimiento, sino una expresión cargada de bronca y frustración ante lo que consideró un arbitraje sesgado.
A lo largo del partido, el ambiente se fue caldeando progresivamente. Hubo protestas constantes de los jugadores, discusiones frecuentes y un nivel de tensión que trascendió incluso a los bancos de suplentes. El desarrollo del encuentro estuvo marcado por decisiones que generaron polémica entre los integrantes del plantel de Independiente.
Tras finalizar el partido, el entrenador Gustavo Quinteros expresó su inconformidad en la conferencia de prensa. "Dejaron pegar a Riestra. Nos cortó el juego todo el tiempo", manifestó el técnico, visiblemente molesto por el desempeño del árbitro. Sus palabras reflejaron el sentir generalizado en el equipo, que terminó la tarde con la percepción de haber sido perjudicado por las determinaciones arbitrales.
La actitud de Lomónaco resumió la frustración que atravesaba el plantel completo tras una derrota que, desde la perspectiva del equipo local, estuvo condicionada por factores externos al juego.

