Investigadores de la City University of New York identificaron un receptor cerebral que funciona como regulador del aprendizaje en adultos. El hallazgo, publicado en la revista iScience, revela que un sistema de señalización previamente asociado solo con el desarrollo embrionario continúa operando en la edad adulta, controlando la capacidad de aprender y adaptar comportamientos día a día.
El estudio se centra en Smoothened, un receptor que coordina la actividad de dos neurotransmisores fundamentales: la dopamina, vinculada a la motivación y el refuerzo de conductas, y la acetilcolina, que determina cuándo las neuronas pueden modificar sus conexiones. Estos mecanismos actúan principalmente en el cuerpo estriado, una región cerebral que asocia acciones con resultados y evalúa el esfuerzo requerido.
Según el director del estudio, Andreas H. Kottmann, Smoothened ajusta el tiempo durante el cual la acetilcolina se retira, permitiendo que la dopamina refuerce las conexiones útiles con mayor o menor intensidad. Este "regulador" determina, en consecuencia, el equilibrio entre la velocidad de aprendizaje y la capacidad de adaptación ante cambios.
Los experimentos demostraron que animales sin Smoothened en sus neuronas colinérgicas aprendían tareas motoras más rápidamente y persistían más en la búsqueda de recompensas. Sin embargo, presentaban menor capacidad de adaptación cuando las condiciones variaban. Smoothened actúa como freno para evitar que las señales de refuerzo sean excesivamente fuertes o persistentes.
El hallazgo tiene implicaciones significativas para trastornos neurológicos como el Parkinson y la adicción. En la enfermedad de Parkinson, alteraciones en la señalización de acetilcolina y la flexibilidad de aprendizaje pueden manifestarse antes de los síntomas motores característicos. En el caso de las adicciones, restaurar el equilibrio entre dopamina y acetilcolina podría facilitar el desarrollo de tratamientos que promuevan patrones de motivación más saludables.
Kottmann concluyó que "el aprendizaje debe controlarse con precisión y equilibrarse con la flexibilidad conductual. Si este equilibrio se altera, las consecuencias para la salud cerebral pueden ser graves". La investigación fue financiada por los Institutos Nacionales de Salud y la Asociación Americana de la Enfermedad de Parkinson.

