Valencia encabeza la representación española en el ranking "Nómadas Digitales Holafly 2026" al alcanzar el tercer puesto mundial. La ciudad mediterránea combina clima favorable, infraestructuras modernas y un coste de vida significativamente menor al de las grandes capitales, lo que la posiciona como destino atractivo para trabajadores remotos. Su ecosistema de coworking y espacios de networking ha crecido notablemente en los últimos años.

El informe elaboró su clasificación mediante encuestas a trabajadores remotos internacionales y análisis de datos sobre conectividad, coste de vida y seguridad. El resultado destaca ciudades de tamaño medio, más accesibles y menos saturadas que los grandes centros urbanos. Las Palmas de Gran Canaria ocupa la octava posición gracias a su clima estable durante todo el año, infraestructura digital consolidada y una comunidad internacional ya establecida. Sevilla cierra la presencia española en décimo lugar, con un estilo de vida más relajado, oferta cultural abundante y precios competitivos, además de un crecimiento reciente en espacios de coworking y eventos profesionales.

El ranking está dominado por ciudades italianas. Génova lidera el listado mundial con conectividad digital, patrimonio histórico y coste de vida contenido. Bari figura en segunda posición, destacando por su tranquilidad y precios asequibles. Quebec, en cuarta posición, es la única excepción fuera del eje España-Italia, sobresaliendo por sus altos estándares de seguridad y servicios públicos. Otras ciudades italianas como Catania, Florencia y Palermo también integran el ranking, consolidando el dominio de destinos mediterráneos.

La ausencia de Madrid y Barcelona del listado representa uno de los aspectos más notables del informe. Ambas ciudades, pese a ser grandes centros económicos y tecnológicos, quedan descartadas por su elevado coste de vida y saturación urbana. Para muchos trabajadores remotos, estas características no compensan la búsqueda de alternativas con mejor relación precio-calidad. El análisis refleja un cambio en las prioridades laborales: ya no se valora únicamente las oportunidades profesionales, sino el bienestar global, incluyendo seguridad, comunidad internacional disponible y espacios de trabajo compartido.