El presidente estadounidense Donald Trump rechazó categóricamente la posibilidad de utilizar armamento nuclear contra Irán durante una sesión de preguntas en la Casa Blanca. La respuesta llegó luego de que una corresponsal de PBS le consultara sobre este tema, lo que generó una reacción fuerte del mandatario.
Trump cuestionó la pregunta de la periodista Liz Landers, describiéndola como inapropiada. Argumentó que Estados Unidos ya habría logrado aniquilar al enemigo mediante métodos convencionales, por lo que no vería la necesidad de recurrir a armamento nuclear. También sostuvo que "nunca se le debería permitir a nadie utilizar un arma nuclear".
El intercambio ocurrió durante un evento en el que el presidente destacó sus iniciativas para reducir costos de medicamentos. En esa misma ocasión, Trump expresó su objetivo de lograr un Irán "sin un arma nuclear con la que intente volar una de nuestras ciudades o hacer estallar todo Medio Oriente".
Esta posición contrasta con declaraciones previas del mandatario. El 7 de abril, Trump había lanzado una amenaza contra Irán advirtiendo que "toda una civilización morirá esta noche para no volver jamás". Durante el conflicto, el vicepresidente JD Vance había advertido sobre la preparación estadounidense para utilizar armas no empleadas anteriormente, aunque la Casa Blanca negó que esto aludiera a ataques nucleares.
Respecto a las negociaciones, Trump afirmó que no siente presión para terminar la guerra, pero advirtió que "el reloj corre" para Irán con la llegada de un tercer portaviones estadounidense a Medio Oriente. El presidente anunció un alto el fuego temporal hasta que el Gobierno iraní presente una propuesta de acuerdo, justificando esta decisión en las supuestas dificultades para identificar liderazgo en Teherán.
Paralelamente, Trump anunció la extensión por tres semanas del alto el fuego entre Israel y el Líbano, decisión que podría favorecer las negociaciones con Irán. El anuncio fue hecho a través de su red social Truth Social e incluyó a participantes como el vicepresidente Vance, el secretario de Estado Marco Rubio y los embajadores de Israel y el Líbano en Estados Unidos.