A apenas dos meses del Mundial de México 1986, Carlos Salvador Bilardo fue víctima de un complot político destinado a removerlo de su cargo como entrenador de la selección argentina. Según relató el propio técnico en su autobiografía, un sector del gobierno nacional intentó presionarlo a través de la AFA para sacarlo del equipo.
El intento partió desde la Secretaría de Deportes de la Nación, encabezada por Rodolfo O'Reilly, quien fue presionado por el presidente Raúl Alfonsín. En una reunión en San Isidro, el mandatario le pidió que echara a Bilardo o al menos pusiera a alguien a su lado, argumentando que la selección era un desastre. O'Reilly respondió que no tenía forma de hacerlo.
Bilardo se enteró de la maniobra gracias a una red de amigos en restaurantes, aeropuertos y taxis que le informaban sobre conversaciones de políticos radicales que planeaban el golpe. Sin embargo, el técnico también contaba con defensores influyentes. Julio Grondona, máxima autoridad de la AFA que se encontraba en Zurich, fue consultado sobre la situación y cerró la puerta al complot con una respuesta contundente a O'Reilly: "Dedicate al rugby que vos de esto no entendés un carajo".
Desde Nápoles, Diego Armando Maradona también brindó su apoyo incondicionalmente. Cuando se le preguntó sobre los rumores de destitución, el capitán respondió: "Si lo sacan a Bilardo, busquen otro equipo, porque nosotros no vamos a jugar".
El temporal amainó gracias a la intervención de Grondona. Bilardo logró mantener su cargo y procedió a conformar la lista de 22 jugadores para la Copa del Mundo, que fue anunciada el 17 de abril con varias sorpresas y ausencias que generaron controversia.
Antes de partir hacia México, el técnico buscó fortuna de diversas maneras. Participó en el programa del actor Alberto Olmedo, quien le predijo que sería campeón. También realizaron una misa en la Basílica de Luján, de donde llevaron una réplica de la Virgen al vestuario en cada partido del torneo.

