Un estudio sistemático publicado recientemente en la revista JNeurosci documenta por primera vez cómo los astronautas experimentan desajustes sensoriales al regresar a la gravedad terrestre tras permanecer en la Estación Espacial Internacional. El fenómeno, ampliamente conocido en anécdotas de la historia espacial, ahora ha sido medido y analizado científicamente.
La astronauta Christina Koch relató que en los primeros días después de su regreso de la misión Artemisa II creía que los objetos seguían flotando. Al dejar una camisa en el aire, esta cayó sorpresivamente. Experiencias similares se remontan décadas: en los años 70, el astronauta Jack Lousma soltó un frasco de loción esperando que flotara, y Owen Garriott perdía el equilibrio al apagar luces en su hogar.
El equipo de investigación dirigido por Philippe Lefèvre de la Universidad Católica de Lovaina trabajó con 11 astronautas durante varios años. Los participantes realizaron un experimento llamado GRIP consistente en sostener un objeto y moverlo hacia arriba y abajo como si fuera una coctelera, mientras sensores medían la fuerza ejercida con los dedos. Las pruebas se realizaron antes del lanzamiento, durante la estadía en órbita y tras el regreso a la Tierra en múltiples ocasiones.
Los resultados mostraron que inmediatamente después de regresar, los astronautas aún no agarraban correctamente los objetos debido a la memoria de la microgravedad. Sin embargo, bastaron aproximadamente una docena de intentos el mismo día de llegada para readaptarse. A pesar de esto, la adaptación completa fue incompleta incluso después de seis meses, ya que sus cerebros continuaban anticipando que los objetos tenían peso.
Lefèvre señaló que el cerebro conserva la memoria de la gravedad probablemente porque los astronautas estuvieron expuestos a ella durante décadas. Esto plantea interrogantes para futuras misiones a la Luna o Marte, donde existiría gravedad parcial.
El astronauta español Pedro Duque, consultado sobre el tema, opinó que aunque la adaptación requiere tiempo, el manejo de objetos no representa un problema operativo grave en la práctica cotidiana del espacio.

