Un estudio internacional publicado en la revista Fluids and Barriers of the CNS revela que el espacio que rodea a las neuronas cumple una función activa en la transmisión de señales cerebrales, contrariamente a lo que se creía anteriormente. La investigación, liderada por un científico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), demuestra que la forma y organización de este espacio extracelular influyen directamente en cómo se comunican las neuronas entre sí.
Cuando una neurona transmite información a otra, libera sustancias químicas denominadas neurotransmisores que deben desplazarse a través de ese espacio intermedio. Hasta ahora, los investigadores consideraban que este entorno funcionaba únicamente como un medio de paso pasivo. Sin embargo, el nuevo trabajo comprueba que no es así: el espacio puede facilitar o entorpecer el movimiento de esas moléculas, lo que afecta tanto a la velocidad como a la precisión de la comunicación neuronal.
El equipo observó que este efecto varía según el tipo de sinapsis, es decir, según el punto de conexión entre neuronas. En las sinapsis excitadoras, que activan la actividad neuronal y están vinculadas a procesos como el aprendizaje y la memoria, la estructura del entorno favorece la eliminación rápida del neurotransmisor. Esto previene interferencias con otras conexiones próximas y permite que cada sinapsis funcione de manera independiente y precisa.
En las sinapsis inhibidoras, encargadas de frenar y regular la actividad cerebral, el entorno favorece que el neurotransmisor se extienda lateralmente, reforzando una señal de fondo que mantiene el equilibrio de la actividad neuronal y evita la sobreexcitación.
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores combinaron microscopía de muy alta resolución con modelos computacionales que simulan el movimiento de moléculas en el tejido cerebral. Jan Tonnesen, investigador del CSIC en el Instituto Biofisika y líder del estudio, afirma que "el espacio entre neuronas no es solo un hueco, sino una parte activa del sistema". La coautora Laura Giménez agrega que "la propia estructura del cerebro contribuye a que las señales se transmitan de forma más eficiente".
Según los autores, este hallazgo abre nuevas perspectivas para entender cómo afectan factores como el envejecimiento, las lesiones o las enfermedades neurológicas a la comunicación entre neuronas, destacando la importancia de considerar el cerebro como un sistema integrado.