En el delta del río Perla, China inauguró una autopista marítima de 24 kilómetros que conecta Shenzhen y Zhongshan, dos centros económicos del sur del país. La obra integra puentes colosales, un túnel submarino ultramoderno y dos islas artificiales construidas desde cero. Forma parte de la red nacional G2518 y fue concebida como eje estratégico para mejorar la conectividad regional y reducir costos logísticos.

El impacto en la movilidad es inmediato. Antes de la inauguración, trasladarse entre ambas ciudades requería hasta dos horas por carretera y ferry. Ahora el trayecto toma apenas 30 minutos, con un flujo promedio de 90.000 vehículos diarios que en horas pico puede duplicarse. La infraestructura ya es considerada una de las más avanzadas jamás construidas, no solo por su escala sino por el nivel de automatización y precisión incorporado.

El componente más destacado es el túnel submarino de casi 7 kilómetros, el más ancho del planeta en su tipo. Cuenta con hasta ocho carriles y estructura mixta de hormigón y acero. Su operación integra sistemas totalmente automatizados, sensores permanentes y robots autónomos que patrullan en tiempo real, detectan incidentes y transmiten información al centro de control. En situaciones de emergencia, el sistema emite instrucciones de tránsito de forma autónoma.

Los dos megapuentes complementan la estructura. Uno de ellos posee el vano más largo del mundo para un puente colgante de vigas de acero, diseñado para resistir vientos extremos y condiciones marítimas severas. Las dos islas artificiales permiten la transición entre puentes y túnel. La occidental, con una superficie equivalente a 19 canchas de fútbol, fue diseñada en forma del Kunpeng, criatura mítica china asociada a la transformación y el poder. Alberga un museo dedicado a la ingeniería marítima.

La autopista está preparada para resistir vientos superiores a 300 km/h, sismos y condiciones climáticas extremas. El control de tráfico, evacuación de humo y protocolos antiincendios incorporan tecnologías aún no disponibles en la mayoría de túneles submarinos mundiales. Especialistas en infraestructura asiática señalan que el proyecto refuerza la posición de China como líder global en megaconstrucciones al combinar escala, velocidad de ejecución y adopción de tecnología de última generación.