Bombardeos rusos impactaron este sábado sobre tres ciudades ucranianas, provocando un saldo de nueve muertos y decenas de heridos. Los ataques se concentraron en Dnipró, Zaporiyia y Jersón, afectando tanto zonas residenciales como infraestructura civil estratégica.
En la región de Dnipropetrovsk, los bombardeos dejaron cuatro víctimas fatales y 27 lesionados. Entre los heridos se encuentran una adolescente de 17 años en estado grave y un niño de 9 años. Según Oleksandr Ganja, jefe de la administración regional, la ofensiva nocturna se enfocó en áreas habitadas y puntos clave de la infraestructura civil.
Jersón registró un balance igualmente grave con cuatro fallecidos y 17 heridos tras ataques ejecutados con drones y fuego de artillería. El incidente más letal ocurrió cuando un dron ruso impactó directamente contra un minibús civil, matando a un hombre e hiriendo a cuatro personas que viajaban en el transporte.
El presidente Volodímir Zelenski denunció que la estrategia rusa se mantiene constante: "drones de ataque, misiles balísticos y misiles crucero". Señaló que los blancos seleccionados son sistemáticamente civiles: infraestructura urbana, edificios residenciales, plantas de energía y empresas.
Frente a la escalada, Zelenski elevó sus exigencias a la comunidad internacional. Insistió en que "se debe avanzar hacia el primer paquete de sanciones europeas contra Rusia" como mecanismo para frenar la ofensiva del Kremlin. Para Kyiv, la presión económica y diplomática de Europa representa la única vía para forzar el cese de los ataques diarios que golpean las principales ciudades del país.
Los equipos de rescate continúan trabajando entre los escombros de los edificios afectados. La defensa aérea ucraniana enfrenta una demanda creciente ante la diversidad de proyectiles desplegados por las fuerzas rusas.

