Las autoridades mexicanas investigan el homicidio de Carolina Flores, una exreina de belleza de 27 años, quien fue asesinada por su suegra Erika María Guadalupe Herrera hace una semana. Según los registros de las cámaras de seguridad del domicilio, los disparos ocurrieron durante una visita familiar en la Ciudad de México, donde Herrera había llegado desde Ensenada para encontrarse con su hijo, su nuera y su nieto de ocho meses.
El video de vigilancia muestra el momento previo al crimen. Las mujeres mantenían una conversación sobre el viaje que había realizado Herrera cuando Flores se dirigió a la cocina para buscar una botella de agua para su suegra. Herrera la siguió hasta ese lugar, donde ocurrieron los disparos. El registro visual evidencia que el primer tiro fue efectuado por la espalda de Flores, situación que los investigadores consideran un indicador de premeditación y alevosía, según reportes especializados.
Tras el primer disparo, Flores gritó de dolor. Luego se escucharon cinco detonaciones adicionales. El hijo de Herrera, Alejandro Sánchez Herrera, apareció en la escena con su bebé en brazos. Cuando cuestionó a su madre sobre lo ocurrido, ella respondió que la víctima la había hecho enojar. Ante la reclamación de su hijo, Herrera justificó su acción argumentando que Flores le había robado a su hijo, y que ella era su único familiar directo.
Flores falleció casi de inmediato. El caso es investigado como femicidio. Alejandro Sánchez Herrera está siendo investigado por una posible complicidad o al menos por omisión, considerando su reacción ante el crimen que ocurrió en su propio hogar. El hombre reportó el incidente un día después, aduciendo que su hijo recibía lactancia materna y deseaba organizar las cosas en caso de quedar detenido. Durante ese tiempo, Erika María Guadalupe Herrera desapareció. Las autoridades aún no han confirmado si permanece en Ciudad de México.

