La Audiencia Provincial de Madrid confirmó la extinción del contrato de arrendamiento de una farmacia ubicada en la Puerta del Sol, el centro neurálgico de la capital, tras cuatro décadas de ocupación por parte de la misma familia. La decisión judicial obliga al desalojo del local y cierra una relación comercial que comenzó en 1985.
El arrendatario original, un hombre de 90 años, había firmado el contrato de alquiler del inmueble ubicado en el número 14 de la plaza. Aunque formalmente mantuvo la titularidad del negocio durante años, se jubiló en 1999 y posteriormente delegó las operaciones diarias en su hijo, también farmacéutico. El tribunal determinó que esta transferencia de facto del negocio sin consentimiento del propietario constituye una violación contractual.
Las pruebas presentadas en el procedimiento evidenciaron que el padre acudía solo ocasionalmente a la farmacia, mientras que su hijo asumía la gestión efectiva. Desde 2019, el hijo figura oficialmente como farmacéutico sustituto y administrador único de una empresa de venta online de productos de parafarmacia que utilizaba el local como sede y punto de referencia comercial.
El juzgado de Primera Instancia número 62 de Madrid estimó la demanda del propietario y declaró la extinción del contrato por jubilación del titular y cesión no autorizada. La Audiencia Provincial ratificó esta decisión al desestimar el recurso presentado, subrayando que la suspensión posterior de la pensión no puede considerarse una jubilación parcial ni justifica una continuidad profesional inexistente.
La resolución impone el pago de costas del proceso de apelación al arrendatario y advierte sobre la inminencia del desalojo. Queda abierta la posibilidad de interponer un recurso de casación ante el Tribunal Supremo en un plazo de veinte días, única instancia que podría revertir la sentencia que pone fin a cuatro décadas de actividad familiar en la ubicación histórica madrileña.

