Dos jugadores de 11 años, Linda Gabriela Samacá y Salvador Basabe, se han consolidado como talentos emergentes del ajedrez en Cartagena. Ambos han transformado el juego en una disciplina central de sus vidas, participando en torneos de la Liga de Ajedrez de Bolívar y acumulando victorias y podios en múltiples competencias.

Linda comenzó su formación hace aproximadamente un año bajo la tutela de su padre, quien identificó aptitudes especiales en ella desde el inicio. Salvador, por su parte, acumula cuatro años de experiencia en el deporte, atraído inicialmente por las piezas y los distintos estilos de juego que ha ido adaptando a su forma de competir.

Ambos reconocen que el ajedrez les ha proporcionado aprendizajes más allá del tablero. Linda destaca la importancia del estudio previo de rivales y la preparación estratégica anterior a cada torneo. Salvador, en cambio, enfatiza la necesidad de mantener la calma emocional durante la competencia, aspecto que refleja su madurez competitiva desarrollada con el tiempo.

Las enseñanzas del juego han incluido concentración, paciencia, disciplina, constancia y la capacidad de recuperarse ante errores. Los jugadores coinciden en estos beneficios como fundamentales en su crecimiento personal.

En cuanto a proyecciones futuras, Linda aspira a convertirse en la mejor jugadora mundial, sin limitarse al ranking femenino. Salvador sueña con obtener el título de maestro FIDE y competir en escenarios de alto nivel con mayor experiencia y control emocional.

El respaldo familiar ha sido determinante en sus trayectorias. Los padres de ambos jugadores subrayan que el acompañamiento emocional ha resultado fundamental, tanto en las largas jornadas de torneos como en el desarrollo personal de sus hijos. Según los progenitores, el ajedrez ha contribuido a que organicen mejor sus actividades, desarrollen madurez y fortalezcan su capacidad mental.

La madre de Linda visualiza a su hija como gran maestra, rompiendo barreras sobre el rol femenino en el ajedrez competitivo. El padre de Salvador lo proyecta con una carrera que incluya enseñanza y arbitraje de la disciplina. Con talento, disciplina y apoyo familiar, ambos comienzan a perfilarse como referentes del ajedrez local.